domingo, 10 de mayo de 2009

Un rato de literatura


La palabra rato evoca acepciones obscenas. La de literatura evoca tempestades, chimeneas, playas, sabotajes, traiciones, coitos, palacios, finales abiertos, carruajes, café, sábanas...Utopía. Ricardo Menéndez Salmón dice que la literatura debe ser un instrumento de la ética. También dice que la cultura quizá no nos haga más felices pero sí más libres.
Menéndez Salmón es un tipo alto, desgarbado. Se atusa las patillas cuando habla. Despacio, con una cadencia perfilada. Las gafas le sientan bien. Lo mismo que a otra gente le favorecen los tatuajes, las corbatas, el color rojo o los joderostiaputa resbalando del labio inferior.
Menéndez Salmón dice que el 11 de marzo de 2004 morimos todos. Algunos ya habíamos tenido esa percepción. La idea de que aquella fatídica mañana, aunque estuviéramos a miles de kilómetros, en una región bañada por el Cantábrico, preparando los folios para ir a tomar apuntes por la tarde a la facultad, todos nos dejamos un trocito de vida en aquellos trenes corrompidos.
Menéndez Salmón lo define como muerte democrática porque en esa ocasión no fue una muerte selectiva. El 11 de marzo, para la mayoría, las personas que murieron eran anónimas pero, sin embargo, no lo eran.
Vuelve cuando quieras, Ricardo, con tu jersey morado, tus vaqueros, tus zapatillas de deporte. No será, de nuevo, un simple rato de literatura. Será un rato de erratas corregidas.

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