Qué pasaría
si un camión invadiera mi carril
si mi vena se aliara con el filo de una cuchilla
qué pasaría.
Si diez metros no me parecieran suficiente altura
si mi avión fuera un titular de prensa
si estuviera en el lugar equivocado
en medio de la ira de una creencia equivocada.
Qué pasaría
si una noche no respirara
si una mañana dejara de calentar el Cola-Cao en el microondas
qué pasaría.
Si ya no deseara conocer Buenos Aires
ni Tokio
si no quisiera hacer el amor en Baeza
ni soñara con bañar a mis futuros hijos en la cala de la Bugambilla.
Qué pasaría
si me la pelara el último libro de Murakami
y la última película de Isabel Coixet
qué pasaría
si me convirtiera en un personaje de Ricardo Menéndez Salmón
si cortara la raíz de la sonrisa
si preparara desde hoy un epitafio.
Qué pasaría.
jueves, 6 de agosto de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
21 de julio

21 de julio. Hace calor.
Por fin.
Llevo aún un trozo de invierno que me pesa.
Está sobre los hombros.
También en la espalda.
He empezado a odiar
los nombres
de los lugares
a donde irás de vacaciones
sin mí.
Con ella.
Los marcaré con una cruz.
Aquí no. Aquí tampoco.
No quiero encontrarme con la mano
de tu fantasma
agarrada a la mano de otro fantasma
que no soy yo.
365 días más
He cumplido años comiendo churrasco en La Fermina;
con los dedos, infantes, engrasados de cordero,
protegida por mi abuelo que, vestido con un mono y un sombrero
de tela vaquera, lidiaba con la brasa y la estaca,
a la sombra de un castañal.
He cumplido años en Mallorca;
empapada de Mediterráneo turquesa,
con los hombros dorados de sol;
solomillos a la pimienta en Can Pedro,
banderines de colores en la terraza de San Agustín,
mientras mi prima correteaba a mi alrededor
cuando todavía era más baja que yo.
He cumplido años en Boston.
Risas globalizadas en Pine Manor College.
Día de playa y noche de globos y tequila con sal.
He cumplido años en San Francisco.
Piscina comunitaria, maquillaje, tarta americana;
una pelota de espuma, un cazo lleno de Martini,
un vestido azul, un chino, un canadiense, cinco asturianas,
una madrileña y una vasca.
He cumplido años en Murcia.
Oceános de plástico, calor, ruido de aviones,
lecturas eternas de playa, pescaditos fritos en La Manga.
He cumplido años en Granada. 42 grados a la sombra.
El barrio del Albaicín, una maqueta perfecta,
sombría, romántica...
La Alhambra llena de historia y arquitectura,
de cámaras de fotos; una paella y una caña bien fría.
He cumplido años en Valencia. Ajoarriero y dos botellas de Izadi.
Flamenco en La Salvaora. Venial. Vodka rojo.
Salsa en el Jhony Maracas. Una persiana mal cerrada.
He cumplido años en Sotrondio. Una tortita de chocolate
y nata tamaño XXL. 365 días más. ¡Bienvenidos!
con los dedos, infantes, engrasados de cordero,
protegida por mi abuelo que, vestido con un mono y un sombrero
de tela vaquera, lidiaba con la brasa y la estaca,
a la sombra de un castañal.
He cumplido años en Mallorca;
empapada de Mediterráneo turquesa,
con los hombros dorados de sol;
solomillos a la pimienta en Can Pedro,
banderines de colores en la terraza de San Agustín,
mientras mi prima correteaba a mi alrededor
cuando todavía era más baja que yo.
He cumplido años en Boston.
Risas globalizadas en Pine Manor College.
Día de playa y noche de globos y tequila con sal.
He cumplido años en San Francisco.
Piscina comunitaria, maquillaje, tarta americana;
una pelota de espuma, un cazo lleno de Martini,
un vestido azul, un chino, un canadiense, cinco asturianas,
una madrileña y una vasca.
He cumplido años en Murcia.
Oceános de plástico, calor, ruido de aviones,
lecturas eternas de playa, pescaditos fritos en La Manga.
He cumplido años en Granada. 42 grados a la sombra.
El barrio del Albaicín, una maqueta perfecta,
sombría, romántica...
La Alhambra llena de historia y arquitectura,
de cámaras de fotos; una paella y una caña bien fría.
He cumplido años en Valencia. Ajoarriero y dos botellas de Izadi.
Flamenco en La Salvaora. Venial. Vodka rojo.
Salsa en el Jhony Maracas. Una persiana mal cerrada.
He cumplido años en Sotrondio. Una tortita de chocolate
y nata tamaño XXL. 365 días más. ¡Bienvenidos!
domingo, 19 de julio de 2009
Sólo para los oídos
http://www.youtube.com/watch?v=H71Fv3PcQQY
Rufus Wainwright -- Across the universe
Rufus cruzando el universo. ¿Quién se apunta?
lunes, 13 de julio de 2009
30. INTERIOR/NOCHE/RELLANO

Aquel día el timbre no sonó como un taladro. Era él.
Abrió la puerta como quien encuentra la salida de un zulo y se lanzó a sus brazos. Él frenó la embestida con un gesto recíproco. Ella lo amaba en pijama. Lo amaba a través del Messenger. Lo amaba por la noche y por el día. Lo amaba en el instituto y cuando comía pizza. Él tenía que amarla tras su casco de moto. Los tequiero se escapaban por la rendija de la visera. Estaban condenados a acariciarse bajo la luz de los focos y el visor de la cámara. Eran el producto de la imaginación de alguien. Obligados a abrazarse y fundirse en un beso metafórico. Tenían la suerte de amarse en una escena de quince segundos.
Abrió la puerta como quien encuentra la salida de un zulo y se lanzó a sus brazos. Él frenó la embestida con un gesto recíproco. Ella lo amaba en pijama. Lo amaba a través del Messenger. Lo amaba por la noche y por el día. Lo amaba en el instituto y cuando comía pizza. Él tenía que amarla tras su casco de moto. Los tequiero se escapaban por la rendija de la visera. Estaban condenados a acariciarse bajo la luz de los focos y el visor de la cámara. Eran el producto de la imaginación de alguien. Obligados a abrazarse y fundirse en un beso metafórico. Tenían la suerte de amarse en una escena de quince segundos.
30. Interior/noche/rellano.
Sólo para los oídos
Zahara -- "La canción más fea del mundo"
Voz y música agradable. La realidad no tiene nada que ver con el título.
Voz y música agradable. La realidad no tiene nada que ver con el título.
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